26.7.07

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2 comentarios:

natascha dijo...

El célebre profesor Schwöpperling, nominado recientemente a cinco Nobel de Literatura, ha publicado en estos días un estudio exhaustivo sobre el grado de relativismo postexistencial de los adolescentes de la República Dependiente de Turavia. Para la realización de este estudio, visitó nada menos que 15 institutos en los que entrevistó a 1220 alumnos de entre 15 y 17 años (obviamente los repetidores quedaron descartados). Dejó que cada uno de ellos estudiara durante 3 minutos y medio la imagen que aquí se muestra, siendo estas las respuestas de los encuestados: el 37,4% de ellos afirmaba que se trataba de un cohete norteamericano fabricado con piezas chinas baratas, que tras sufrir una avería fatal, se precipitaba a la Tierra ante el horror del público allí congregado; otro 25,2 % aseguraba que era el óvulo de una mujer de 40 años dando indicaciones para el aterrizaje de un espermatozoide con el GPS averiado; un 20,6% creía que el dibujo representaba un extraterrestre esperando a que le enviaran una nave de rescate para escapar de la Tierra, que no se parecía en nada a ese lugar paradisíaco que le había vendido la agencia de viajes; un 15,3 % veía a un jove manifestante protestando por el precio de la vivienda al que los antidisturbios le lanzaban un cohete de goma como medida represiva; el restante 1,5% miraba al profesor atónito y comenzaba a silbar mientras levantaba la vista hacia el techo con los ojos en blanco. Tras el estudio minucioso de estas respuestas, el profesor llegó a tres conclusiones: A/ El pomelo turaviano está muy bueno, pero tiene un valor nutritivo muy bajo. B/ El hecho de que la serie televisiva PRISON BREAK haya arrasado en la mitad del mundo, no quiere decir que se deje de jugar al fútbol los domingos por la tarde. C/ Ganar un oscar no quiere decir que tu película sea buena, sino que se venderá mejor.

Dabid dolorido dijo...

Leli Bombadesi lo habia perdido todo: el pelo a causa de la lluvia radioactiva, el dinero por su afición a apostar en las carreras de cucarachas, la casa por culpa de los especuladores, la salud a causa de los yogures con bifidus y poyadas por el estilo, su escultural figura a causa de las hambrunas, etc...
Y para colmo, la guerra se llevo a su marido, dejándola viuda y embrazada de gemelos siameses cantarines.
Pero Leli era una mujer muy dura y no se quejaba de nada de eso. Lo que a ella le carcomia era un extreñimiento extremo que padecia, que le roia las entrañas y le amargaba la existencia (al fin y al cabo, dos años sin poder descargar no hay machote que lo aguante).
Jartita ya de su sufrimiento, clamó al cielo pidiendo una solución. Cuando de las alturas del cielo cayo lo que parecia una bomba. Y, mientras la gente corria aterrorizada, Leli pudo ver, con sus ojos hinchados, como se le acercaba lo que parecia un enorme supositorio de glicerina, y exclamó: - ¡OH POR FIN!.